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Irene llegó a la consulta envuelta en dudas e insatisfacción. No entendía cómo la estaba pasando tan mal. Su vida personal era un “desastre” (según sus propias palabras), en lo laboral le iba bien pero hasta ahí. La sensación que tenía era de vacío e incertidumbre.

Hacía tiempo que se sentía así y pensaba que iba a pasar. Creía que estaba trabajando para el futuro, para sus proyectos y eso la tenía entretenida sosteniendo este malestar en el que estaba instalada sin miras a mejora en el corto plazo.

Si bien en sesión profundizamos mucho porqué se sentía así y desde cuando para poder detectar el origen emocional y resolverlo desde ahí; lo que le expliqué es lo siguiente: “¿Conocés como funciona el crecimiento de una planta o árbol? Se planta la semilla en tierra fértil, se la riega todos los días, se la pone en un lugar donde el sol también la nutra, cuidado y amor. Así con el tiempo ves cómo crece esa planta”.

Ella se quedó mirándome, sin entender aún a qué me refería. Entonces, fui un poco más profundo: “Si vos ponés semillas de insatisfacción, dudas, vacío e incertibumbre, ¿qué planta crees que crecerá? En cambio, si ponés semillas de satisfacción, seguridad, plenitud y certeza ¿cómo crees que crecerá esa planta? Lo mismo ocurre con tu vida, ¿no crees?” Ni siquiera respondió mi pregunta, quedó con los ojos asombrados y sólo pudo decirme que esos eran los principales ingredientes del éxito para ella.

La clave está en elegir bien qué semilla vas a plantar en tu vida, con qué emociones, sensaciones, y con qué la vas a alimentar para que crezca. Todo el proceso es importante. Nada puede ser dejado al azar. Y si aparecen malestares, que son como malezas, ocúpate de ellos, están ahí para darte un mensaje, nada más.

Ahora te pregunto ¿qué sembras en tu vida? ¿colabora esto con lo que querés lograr?

Soy Adriana Miano

Especialista en Bienestar

Ayudo a emprendedoras y profesionales independientes a lograr libertad financiera, equilibrio y bienestar.

E-mail: adriana@adrianamiano.com